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Andorra La Vella lleva años rescatando su núcleo urbano del descontrol inmobiliario de los años 60 y 70, en un proceso de transformación del entorno que se focaliza en la mejora de la eficiencia energética y el uso de energías renovables. Tanto el sector público como privado se ha incorporado a esta iniciativa, que acredita a cumplir con unos mínimos requisitos de sostenibilidad y que aporta infinitos beneficios tanto a los vecinos o a los propietarios como al barrio.

Esta reflexión es la que ha llevado a pasar a la acción a Pere Augé, propietario del Edificio Capri,una de las últimas rehabilitaciones de la localidad, basada en la mejora energética del edificio y de las instalaciones pero con la evolución propia del gusto estético.

La arquitecta e ingeniera Sonia Palau-Enginesa se ha encargado de liderar esta obra, iniciada a principios del año 2017 y que responde a los requisitos de Augé: mejorar la vida de las personas que la habitan así como dar un valor añadido al entorno.

CALIDAD DE VIDA EN EL CENTRO DE ANDORRA

Situado en la calle Callaueta y la calle de la Aigüeta, en el centro de Andorra La Vella, el edificio Capri ha sufrido una remodelación total, adaptándose a las necesidades, a las nuevas tecnologías y las técnicas de la construcción moderna.

Acogiéndose al Plan Renova, impulsado por el Ministerio de Medio Ambiente, se ha conseguido reconvertir un edificio de construcción clásica en uno de última generación, destacando desde la imagen externa de la fachada a la vertiente más ecológica del conjunto.

La mejora del confort térmico se consigue con la incorporación de carpinterías de PVC con aluminio y triple cristal de Vidresif. Esta mejora contribuye en la disminución en el consumo de la calefacción, la que se complementa sustituyendo la caldera de gasóleo por un sistema aerotérmico.

VIDRESIF, MUCHO MÁS QUE VENTANAS

Vidresif no sólo ha proporcionado cristales para incorporarse a las ventanas y cerramientos, sino que ha diseñado un mosaico de vidrio especial para las fachadas del edificio.

Con esta instalación la infraestructura consigue un resultado mucho más moderno y estéticamente impecable: las dos esquinas y partes más visibles del edificio se enmarcan con vidrios de colores. Estos se sitúan en contrapunto con las placas de fibrocemento, rompiendo la horizontalidad, la monocromía gris, la textura rugosa y mate, así como la homogeneidad.

El vidrio recoge los colores del entorno natural: el azul del cielo, los verdes de los bosques y los marrones de las montañas, que cambian según el reflejo de la luz sobre ellos, incluso cuando es de noche.

Esta rehabilitación se ha centrado en proveer al edificio de los equipamientos más avanzados en cuanto a la sostenibilidad, inquietud que se ha resuelto haciendo mucho énfasis en el aprovechamiento del calor y la ventilación.

Con estos sistemas de última generación del mercado -nuevos cierres aislantes, sistemas de renovación del aire, nuevo sistema de calefacción... - se ha conseguido un ahorro energético y económico notable.

El edificio Capri es un gran referente de esta nueva generación sostenible de Andorra, que dibuja nuevos horizontes en sus núcleos urbanos.

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